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EL VALLENATO
Descripción y origen
Trabajo realizado por Luis Alberto Del Castillo C.

 Introducción  Los aires vallenatos  La puya  El merengue  El son  El paseo  Evolución de la música vallenata a través de la historia

ColitasPiqueríasParrandasMigracionesAnatomía •   ProyecciónEl acordeón en el folklore vallenato

Introduccion

       Una de las tantas maravillas de Colombia es su diversidad en muchos aspectos,entre ellos la cultural. Cuando un extranjero viene a nuestro país se sorprende de la diferencia que hay entre las gentes de la Costa y las de Bogotá, entre los paisas y los vallunos, entre los llaneros y los negros del Pacífico, etc. Y la diferencia se da no sólo entre las diferentes regiones de nuestro país sino en ellas misma también. Mucha gente del interior cree que un costeño de Barranquilla es lo mismo que uno de Valledupar o que un guajiro tiene las mismas costumbre que un monteriano. La diferencia cultural es tal que a veces parecería que una ciudad no encajara culturalmente en la región geográfica donde se encuentra ya que a unos cuantos kilómetros se encuentra otra con aspectos totalmente distintos a los de sus vecinos. La música colombiana no es la excepción a esta diversidad. Cuando entramos a Colombia por el puerto de Cartagena nos vemos invadidos de música tropical como la Salsa y la tradicionalísima y popular Champeta. Si subimos un poco hacia el Norte cogiendo hacia Barranquilla, encontramos además cumbiambas, tamboras y merengues entre otras. Llegando a Santa Marta ya empezamos a sentir un poco la música vallenata y ésta se hace cada vez más imponente a medida que nos dirigimos al norte hasta llegar a Riohacha, capital del departamento de la Guajira. De ahí para abajo, encontramos a Valledupar donde la palabra "Vallenato" es el único sinónimo de música y en donde parecería que el acordeón, la caja y la guacharaca fueran los únicos instrumentos existentes en el mundo. Al seguir nuestro recorrido llegamos a Bucaramanga y de ahí en adelante nos adentramos a lo que denominamos el interior del país, zona de Bambucos, Guabinas, Carrileras y si nos salimos un poco hacia los Llanos Orientales encontramos el Joropo el cual compartimos con el hermano país de Venezuela. Muchos dicen que la música folclórica colombiana es una música en vía de extinción ya que ya no se escuchan como antes esos bambucos que le Llegaban al alma a nuestros abuelos. Las emisoras radiales de ahora sólo difunden música "gringa" y en las emisoras latinas predominan los tecno-merengues, las tecno-salsas aunque de vez en cuando escuchemos por ahí grupos colombianos, pero interpretando ritmos que no son propios de nuestro país. Me atrevería a decir que la única música totalmente nuestra que actualmente se escucha continuamente en las emisoras y sitios públicos es el vallenata. Ninguna otra clase musical colombiana ha soportado el estar al mismo tiempo bajo las fuerzas de la comercialización y ser digno representante del auténtico folclor colombiano. La prueba está en el éxito mundial que tuvo el cantante Carlos Vives interpretando los clásicos de la Provincia. ¿Qué otra clase de música colombiana se había bailado, escuchado y vendido tanto en las discotecas de España y Estado Unidos? De la música más escuchada en la , actualidad a nivel mundial hay alguna otra que podamos decir que es fiel representante del folclor de un país o una región? Es aquí cuando encontramos que la música vallenata es un fenómeno no sólo a nivel doméstico sino internacionalmente ya que son muy poquitos los ritmos a nivel mundial capaces de soportar dos fenómenos totalmente opuestos: la comercialización y la fiel representación de un folclor determinado. Por otra parte, encontramos que la trilogía vallenata, es decir los tres instrumentos típicos de un conjunto vallenato , es la imagen del mestizaje del cual los colombianos somos producto. La unión del acordeón, representante de la influencia europea, la guacharaca como instrumento típico de nuestro aborígenes y la caja de descendencia africana, describe perfectamente nuestra mestizaje ante el resto del mundo. Así mismo, las letras vallenatas son una mezcla de las décimas españolas, los gritos africanos representados en coro y lamentos indígenas. Encontramos pues una música puramente colombiana, fiel representante de nuestra cultura y con un éxito a nivel internacional que ningún otro tipo de música suramericana ha podido alcanzar. Sinembargo, a pesar de todos estos argumentos, para muchos colombianos el vallenato no deja de ser una música de y para costeños y sin ninguna importancia folclórica a nivel nacional. Inclusive, para muchos costeños el vallenato les es indiferente. Allá, la juventud sobretodo, prefiere muchas veces escuchar el último éxito en los Estados Unidos y no entender su letra, que escuchar una historia bajo el ritmo vallenato, con la cual muchos se podrían identificar. Mucha gente desconoce la manera como el vallenato representa al pueblo colombiano y piensan que no tienen ningún ligamen con esta música. La gran mayoría de los colombianos son extremadamente patrióticos pero se olvidan que el vallenato es una de esas cosas que representan nuestro país. A veces la única forma de que un compatriota se acuerde de lo que significa esta música, es escuchándola fuera de su país. Ahí si dice que se siente orgulloso de ser colombiano. "Ese éxito es un vallenato! Es colombiano!". Pero aquí, ¿cuándo escuchamos decir eso? Esta es la razón por la cual hemos decidido trabajar sobre la música vallenata. Ella merece un reconocimiento mucho mayor de el que ha tenido hasta ahora. Sobre ella no se han escrito más de diez libros y los trabajos académicos investigativos son muy poquitos. Colombia, más que la propia música vallenata, necesita que conozcamos mas a cerca de esta música. Necesita que nos concienticemos de su importancia y de la ayuda que necesita para una difusión masiva, pero al mismo tiempo sana, para alejarla de todos aquellos factores que presionan a su deformación. Tenemos que recordar que ante todo somos colombianos y como tales, tenemos que conocer y defender lo nuestro y las cosas buenas que nos representan ante el mundo, y ¿Qué música más nuestra que la vallenata? 

Los aires vallenatos

        Muchos colombianos, sobre todo los del interior, creen que todo lo que se toca con acordeón es vallenato. En otros casos, creen que cuando el acordeón, la caja y la guacharaca se juntan ya están interpretando una canción vallenata. Este concepto es tan erróneo como decir que cuando se juntan una guitarra eléctrica, una batería y un bajo eléctrico ya tenemos una canción rock. Sería lo mismo si dijéramos que de la unión de unas trompetas y unos timbales sale obligatoriamente una salsa. La música vallenata como cualquier otro género musical, no se define solamente por su composición instrumental sino también por la forma como son ejecutados sus instrumentos, y aveces hasta la melodía debe tener unos parámetros definidos. Hay melodías y combinaciones que no encajan en el contexto vallenato y por lo tanto nunca podrán pertenecer a este género. Otro aspecto igualmente desconocido por la gran mayoría de los colombianos es la variedad rítmica de la música vallenata. La gran mayoría creen que el ritmo vallenato es sólo uno Y esto no es así. Como lo veremos más adelante el vallenato es la representación resumida de una gran cantidad de ritmos costeños y caribeños interpretados por nuestros antepasados. Pero era tal la cantidad de ritmos existentes que hubiese sido imposible reducir toda esa cantidad a un sólo ritmo. Es por esto que en la actualidad el género vallenato está dividido para algunos en 4 aires o ritmos y para otros en 5. El aire polémico en este caso es el de la tambora ya que muchos dicen que ella más que pertenecer al grupo de los aires vallenatos ha sido interpretado por los conjuntos vallenato, pero sus raíces provienen de la zona de Bolívar e igualmente es ejecutado con otros instrumentos autóctonos tales como la propia tambora, el carrizo y la gaita. Los que defienden la inclusión de la tambora entre los aires vallenatos argumentan que ésta ha sido interpretada por la trifonía actual desde hace mucho tiempo, casi que desde llegó el acordeón a América y su aceptación no se ha limitado a una sola región de la Costa Atlántica sino que más bien ha sido generalizada.

        La puya, el merengue, el son y el paseo son los otros cuatro aires de los cuales nadie discute su pertenencia a los géneros vallenatos. A continuación explicaremos y describiremos cada uno de estos ritmos así como su origen con el fin de comprender el porqué de los aires actuales.

La Puya

       Empezamos con este aire porque se dice que fue el primer de los aires actuales. Es decir, fue el primer ritmo que el acordeón, la caja y la guacharaca interpretaron juntos. Cuando el acordeón llegó a Colombia, a mediados del siglo XIX, los indios de la Sierra Nevada de Santa Marta imitaban el canto de algunos pájaros con gaitas aborígenes en un ritmo rápido. Este ritmo se bailaba "en hileras, llevando cada persona las dos manos abiertas y paralelas a la altura del pecho, con los dedos apuntando hacia adelante y simulando que se puyaba repetidamente a quien danzaba adelante siguiendo el ritmo de la ejecución". De ahí el nombre de puya. La diferencia de esa puya con la actual es que esa era sólo ritmo y melodía en cambio en la actual hay letra y canto. Su relación se comprobó gracias a un trabajo investigativo hecho por el historiador Tomás Darío Gutiérrez quien constató con la ayuda del músico Rafael Fernández Padilla que los parámetros rítmicos y melódicos de la puya aborigen son los mismo que los de la puya actual. Esta conclusión se da después de haber escuchado una gaita vallenata auténtica, las cuales ya no se encuentran sino en la propia Sierra Nevada. El patrón melódico de la puya interpretada es el siguiente: "hay dos copases en una cuadratura de compás de seis por ocho; alteración por armadura de clave; fa sostenido, lo que indica que la melodía está escrita en la tonalidad del sol mayor. El primer compás está compuesto en su relación de tiempo por seis semicorchea, una corchea y una negra. Las seis semicorcheas dan el efecto del ritmo del pájaro.Patrón rítmico y armónico: "hay dos compases compuestos cada uno por dos gruppettos de corcheas; como cada corchea vale medio tiempo encontramos tres tiempos en cada compás" El músico Rafael Fernández Padilla concluye entonces que la puya interpretada por la gaita vallenata es la misma interpretada por los actuales conjuntos vallenatos. La Única diferencia es " el despliegue del virtuosismo desde el punto de vista melódico, que los acordeonistas utilizan en lo que llaman improvisación". Esto se debe a que el carrizo o gaita es limitado desde el punto de vista de la extensión sonora comparado con el acordeón. En la puya vallenata el canto es un aporte negroide. Cuando los indios bajaban de la Sierra se encontraban con los negros quienes acompañaban sus cantos solamente con tamboras. Con el pasar del tiempo, la puya aborigen y los cantos negroides se fueron fusionando para formar la actual puya vallenata. A la llegada del acordeón, este ritmo era el más popular y por lo tanto fue el primero al que el acordeón se adaptó debido a la limitación sonora del carrizo. Debemos recalcar que debido a que al principio la puya era una imitación de cantos de animales por parte de los indígenas, la gran mayoría de las puyas vallenatas, a comienzos del siglo, hacían referencias a los animales, y fue después de la primera mitad del siglo que ellas tuvieron temas substancialmente distintos. Actualmente, la puya vallenata es la menos popular de los aires vallenatos. Como dice Egidio Cuadrado en uno de sus trabajos discográficos con Carlos Vives , "la puya es muy poco grabada dizque porque no se vende." Esto es comprensible ya que es un ritmo muy complejo; es demasiado rápido par ser comercializado y sus letras tampoco se prestan para ello. De todos modos aunque ya no se escucha, la puya es miembro indiscutible de los aires vallenatosy un buen acordeonero, cajero o guacharaquero debe saber interpretarla, de lo contrario sería un músico vallenato incompleto. 

El Merengue

        Este es aire más polémico en lo que a orígenes se refiere. Muchos folclorólogos afirman que el actual merengue vallenato no es sino una adaptación del merengue proveniente de República Dominicana. Esta personas se basan en la similitud rítmica de estos dos géneros y en el uso de la misma palabra para designar estos dos ritmos. Precisamente esta similitud rítmica puede ser de gran ayuda a la hora de diferenciar el merengue de los demás ritmos o aires vallenatos. Entre los opositores de dicha teoría se encuentra el historiador Tomás Darío Gutiérrez quien textualmente afirma: "la historia es clara en afirmar que casi la totalidad de los primeros diez gobernadores de Santa Marta, por sólo hablar de los primeros diez, se dedicaron como forma aberrante de enriquecerse a enviar indios de esta gobernación para ser vendidos como esclavos en las Antillas, en donde la población aborigen había desaparecido por completo durante los primeros años de la conquista; de esta manera chimilas, taironas, arhuacos y guajiros en número incalculable fueron trasladados como mercancía durante los siglos XVI y XVII a las mencionadas islas. Debe entenderse que así como los negros traídos a América como esclavos aportaron su cultura, los indios llevados desde la gobernación de Santa Marta hicieron lo propio en las Antillas, un fenómeno contrario no se ha conocido jamás. Por otra parte, notemos que los primeros negros que llegaron al nuevo continente a gran escala lo hicieron por el norte de Sur América, antes que llegaran a las Antillas, sucediendo lo mismo con el aporte de sus culturas. Es por esto que es ilógico afirmar que en Valle de Upar no hubo música hasta que ésta no llegó de las Antillas.

        En cuanto en el origen de la palabra merengue podemos basarnos en los siguiente: a principios de la conquista, unos de los tantos grupos negroides traídos al Valle de Upar y en general al Caribe fue el de los muserengues. Esta era una cultura muy rica musicalmente hablando, y su aporte en los actuales ritmos caribeños es indiscutible. Para abreviar "los cantos de los muserengues" se llegó al vocablo merengue al designar el género musical de mayor diseminación y popularidad en el valle de Upar". La posible fase evolutiva del vocablo africano es la siguiente:muserengue,murengue y merengue.

        Musicalmente hablando "el merengue vallenato tradicional tiene una cuadratura - de compás de seis por ocho, un compás derivado ya que los compases originales son el de cuatro tiempos, el de tres y el de dos; desde este punto de vista -dice el maestro Rafael Fernández Padilla- el merengue vallenato es el aire más complejo y a la vez el más original entre los cuatro tradicionales".

        Hablando de su localización en el tiempo y en el espacio es importante anotar que a diferencia de los demás ritmos cuyos orígenes estuvieron en determinadas subregiones del Valle de Upar, el merengue tiene sus raíces en todas y cada una de estas subregiones; desde Riohacha hasta los pueblos a orillas del Rió Magdalena, lo que hace al merengue el único aire que desde el origen perteneció y caracterizó a todas la zonas por igual. De todas maneras, si bien hubo merengues en cada una de estas subregiones, éste no fue el mismo en todas ellas. En algunas regiones "merengue era jolgorio amenizado con tamboras y carrizos, en otros era sólo una determinada música obtenida con base en esta mima organología, y según algunas reminiscencias, existió también el merengue como especie de cantares claramente definidos".

        Al igual que la puya el merengue fue de los primeros ritmos en ser tocados con acordeón e igualmente su auge se dio en los primeros años del presente siglo. Sus mayores exponentes fueron Chico Bolaños, Octavio Mendoza y Chico Sarmiento. En lo que a las letras se refiere son muy pocas las veces en que éstas son románticas; la misma naturaleza del ritmo se presta muy poco para ello. La gran mayoría de los merengues describen situaciones vividas por el compositor o simplemente son dedicados a un amigo. Los merengues de ahora no tienen temas específicos, casi siempre son compuestos para el jolgorio del pueblo. En el aspecto comercial el merengue, junto con el paseo es el que más se graba y se vende, aunque en los últimos trabajos discográficos, en promedio por cada cuatro paseos hay un merengue. 

El Son

        Desafortunadamente al igual que la puya este aire ya casi no se escucha. Son muy poquitos los trabajos discográficos actuales, por no decir ninguno, que tienen en su repertorio un son vallenato. Este es el ritmo más lento de todos, la ejecución de los bajos vallenatos en el acordeón cobra suprema importancia a tal punto que a veces se escuchan más los bajos que los pitos. Esta ejecución es tan compleja que se dice que el acordeonero tiene que llevar dos ejecuciones al mismo tiempo, la de los bajos y la de los pitos. Algunos dicen que el son vallenato proviene del son cubano, pero si nos ponemos a analizar los patrones rítmicos de cada uno veremos que no hay ninguna relación entre los dos. El son vallenato es confundido con el paseo en el ritmo de los dos es muy parecida. Inclusive cuando la palabra paseo no existía, este mismo ritmo se denominaba son. Hubo una época entonces en que el son y el paseo eran la misma cosa. La diferencia se vino a ver después de que el acordeón remplazara a la guitarra en su interpretación. Así como el carrizo o gaita fueron los primeros instrumentos autóctono en la puya y el merengue, para el caso del son y el paseo, la guitarra española fue la que jugó un papel fundamental. Cuando los españoles Ilegaron a América trajeron consigo sus décimas y otros estilos que son los antecesores del son y que eran acompañados con guitarras. ésta se le sumó el tambor africano el cual más tarde se convertiría en la caja vallenata, y la guacharaca indígena. Cuando el acordeón llegó, la ejecución más notoria e individualizada de los bajos fue la que marcó la diferencia entre el son y el paseo. El son vallenato a diferencia del merengue y la puya, no estuvo presente en todas las subregiones del Valle de Upar. En un principio sólo se conoció en las zonas de Valledupar y en los pueblos a orilla del río Magdalena, zonas en las cuales la influencia europea era mayor, lo que justifica la teoría según la cual jugó el papel de las gaitas en el son.

        Los más destacables intérpretes de sones vallenatos fueron: Pacho Rada, Alejandro Durán, Juan Polo Valencia, Lorenzo Morales y Chico Bolaños.

        La época en la cual se compusieron la gran mayoría de los sones va desde 1920 hasta 1950.

El Paseo

       Musicalmente hablando "el paseo vallenato tiene una cuadratura de compás de cuatro tiempos, compás partido, compasillo y es fuertemente sincopado." Para su descripción es especialmente útil el concepto del folclorólogo costeño Manuel Zapata Olivella:

        'Los sucesos políticos, religiosos, amorosos, laborales, todos caben en estas narraciones musicalizadas que se 'publican' en las parrandas como se publicara un periódico y que vuelan de boca en boca de los cantadores populares, historiando de tal modo la vida emotiva de las contingencias alegres o tristes que llenan la existencia de los provincianos. Hermano del 'payador' pampero, del joropo de los Llanos, del raspado homérico, este cantador de paseos y merengues, compositor espontáneo que en la mayor parte de los casos no sabe escribir música ni leerla, deja en sus improvisaciones, a veces de desconcertante inspiración la historia lugareña que pasa por tradición oral de una generación a otra."

        Este es el paseo, narraciones musicales capaces hasta de erizarle la piel al provinciano que se identifica con él.

        El paseo deriva su nombre del hecho de danzar como si se paseara lo que es igual a andar al ritmo de la música, característica que se da a plenitud en la danza del paseo vallenato. Este aire fue de los últimos en ser interpretados por los instrumentos al mismo tiempo. Si bien la palabra paseo es relativamente nueva, tendrá máximo 60 años, el propio aire se venía interpretando desde mucho antes pero con el nombre de son. Como vimos en el capítulo correspondiente al son vallenato, en un principio el son y el paseo eran la misma cosa. Su división se dio cuando estos empezaron a ser interpretados con el acordeón ya que el acordeonero utilizaba los bajos más en uno que con otro, y la ejecución de los pitos adqurió un ritmo menor en el caso del son. Vemos pues que el paseo vallenato en cuestión de rapidez del ritmo ocupa un lugar medio entre los aires vallenatos. Es más lento que la puya y el merengue pero es más rápido que el son. Sin embargo la misma velocidad del paseo puede variar; ahí es cuando hablamos del paseo rápido y el paseo lento. El rápido es algo difícil de distinguir del merengue, pero escuchando atentamente la ejecución de la caja se puede notar la diferencia.

Evolución del Vallenato atraves de la historia

        Hace poco salió al mercado una selección de los mejores 100 vallenatos según el periodista Bogotano Daniel Samper Pizano, celebrando los 100 primeros años de música vallenata. Como hemos visto, la música vallenata tiene mucho más de 100 años, lo que tiene más o menos esta edad, es la incorporación del acordeón a la organologia vallenata.

        La patente del acordeón la tiene el suizo Kivil Damian, quien en el momento de su invención en 1829 se encontraba radicado en Alemania; es por esto que se dice que el acordeón es alemán. Debieron pasar por lo menos 20 años antes de que se comercializara, y alguien de pura casualidad lo trajera a la Costa Norte de Colombia. Algunos dicen que este instrumento llegó por Riohacha, otros dicen que por Santa Marta, no se sabe, incluso es posible que haya penetrado por Venezuela y al no haber encontrado ninguna clase de música a la cual se pudiera adaptar, llegó a Colombia donde fue fácil su adaptación a los ritmos y melodías aborígenes. Calculamos entonces que el acordeón se debió empezar a interpretar masivamente por lo menos 40 a 50 años después de su invención, o sea aproximadamente en los años 80 del siglo pasado. Como lo confirman los testimonios de antiguos acordeoneros tales como Lorenzo Morales, el acordeón se tocaba solo en un principio, no tenían acompañamiento de ningún otro instrumento. Los vaqueros de aquella época, en sus largas jornadas de trabajo acompañaban sus cantos con el acordeón, y como iban montados a caballo era muy difícil llevar otro instrumento consigo. lógicamente, que esto es después de la llegada del acordeón. Antes, ellos cantaban solos, no solamente para distraerse, sino también para guiar el ganado. Se dice que estos cantos, los cantos de vaquería, son los antecesores del actual canto vallenato. Antes de que el acordeón acompañara los cantos de vaquería, lo único que se interpretaba con este instrumento eran los aires europeos que él trajo consigo tales como valses y fox-trot. Con el pasar del tiempo se fueron uniendo entonceslos tres instrumentos pasa conformar la trifonía que conocemos actualmente.

        Ese era el vallenato a comienzos de siglo, la expresión de la gente pobre en sus quehaceres cotidianos. Por eso también se dice que el vallenato nació en la pobreza. Al mismo tiempo la gente rica amenizaba sus fiestas con instrumentos foráneos, entre ellos el acordeón. Se dice que después de terminadas las fiestas los patrones 'remataban' sus fiestas junto con la servidumbre lo qué denominaron la colitas. Estas colitas se interpretaban con el acordeón, un bombo y un redoblante. Puede set ésta entonces, una de las raíces de la actual parranda vallenata. A mediados de siglo XX, ya cuando el vallenato es aceptado indistintamente por todas las clases sociales es cuando empieza a penetrar en el resto del país.

        Si bien antes el acordeonero era el mismo compositor y cantante, ya para esta época los papeles se empiezan a repartir. Empieza a surgir el papel del cantante solista, quedando el acordeonero en un segundo plano.

        Por esta misma época es cuando llega el disco a Colombia y empieza la etapa de la comercialización del vallenato. Así mismo, surge el compositor vallenato como una figura independiente del acordeonero y cantante a tal punto que hoy en día son pocos los compositores que al mismo tiempo son acordeoneros o cantantes. Más bien, los acordeoneros se están volviendo compositores, fenómeno contrario al de principios de siglo. Aquí es cuando empiezan las amenazas para la música del Valle de Upar. Antes los vallenatos se tocaban sólo para amenizar las fiestas en las casa convirtiéndolas en lo que ahora llamamos parranda vallenata, igualmente para que un serenatero le demostrara su amor a la mujer que le gustaba, o para definir, compitiendo con otro acordeonero, quién era el mejor. Esos eran las principales causas de la música vallenata. Hoy en día los vallenatos se componen y se graban con un sólo fin: para que se vendan. Y aunque las parrandas, las serenatas y los concursos no han dejado de existir, estos eventos ya no son la razón por las cuales nacen los vallenatos, o puede que lo sean para algunos, pero hoy en día son muy pocos los compositores que no piensan en lo que pueden ganar con cada una de sus canciones. Es por esto que, con el afán de captar mayores mercados, hoy en día se le están metiendo instrumentos totalmente extraños para esta clase de música. Batería, sintetizadores, guitarras eléctricas son los nuevos invasores del vallenato. Somos conscientes de que él, como toda clase de música, debe evolucionar, pero es importante que conservemos sus raíces como sus ritmos y letras, y estos instrumentos así como muchas de las nuevas composiciones, las están destruyendo. Dentro de poco no tendremos un vallenato acompañado de batería, sino un rock tocado con acordeón, al que llamarán vallenato. Nadie se acordará entonces de que el vallenato se tocaba con una caja de descendencia africana y una guacharaca indígena. Las guitarras, ]as baterías y los sintetizadores con sus sonidos extraños ocuparán su lugar y ya no tendremos la representación de nuestra cultura en el vallenato, sino la imagen de la influencia de los ritmos modernos en lo que alguna vez habrá sido nuestra música.

El Festival de la Leyenda Vallenata

       En Abril de cada año, se celebra en la ciudad de Valledupar el Festival de la Leyenda Vallenata. Este evento es sin lugar a dudas el más representativo del folclor vallenato ya que en él participan los mejores ejecutantes de los tres instrumentos básicos vallenatos, y a demás, se dan cita los mejores compositores para competir por el título de la mejor canción inédita.

        A continuación, encontrarán un fragmento del editorial de la revista de la XXIX versión del Festival de la Leyenda Vallenata, el cual da una idea clara de lo que en realidad es este importante evento.

EL FESTIVAL DE LA LEYENDA VALLENATA

       Abril es abrir un acordeón, sonar una caja y rasgar una guacharaca. Es cantar un paseo, una puya, un merengue y un son. Es alegrarse el corazón de un pueblo que ama su folclor y donde sus compositores e intérpretes son "ídolos". Ese es abril para los vallenatos: un tiempo donde se vive y se vibra; donde el sol y la lluvia se complementan para celebrar con regocijo una versión más del FESTIVAL DE LA LEYENDA VALLENATA. La plaza Alfonso López vio por primera vez este evento en 1968, cuando Consuelo Araújonoguera presentó al doctor Alfonso López Michelsen, Gobernador del Cesar y quien tenía la inquietud de hacer conocer a Valledupar nacionalmente, la idea de rescatar y darle realce a las tradicionales "Fiestas del Milagro", espectáculo folclórico - religioso que envuelve una leyenda de profundo arraigo costumbrista y que de tiempo atrás se había venido celebrando año tras año durante los días 29 y 30 de abril en honor de la patrona de esta ciudad, Nuestra Señora la Virgen del Rosario. A dichas fiestas se sumaban las riñas de gallo, las parrandas debajo de un palo de mango y bailes elegantes en las importantes casas de vallenatos ilustres. El doctor Pedro Castro Trespalacios, en su obra "Cultura Aborigen e Independencia de la Ciudad de Valledupar", nos enseñó la importancia de esta tradición que los vallenatos debíamos conservar, y esto motivó a Consuelo para presentarle ese proyecto al doctor López. En efecto, al Gobernador de entonces le gustó y acogió la idea; además sugirió incluir dentro de las festividades "del Milagro" algo que tuviera que ver con la música vallenata, cuyos juglares, muchos desaparecidos, habían escrito las más bellas páginas de nuestra historia a punta de notas de acordeón. Se originó entonces, como complemento de dichas fiestas, el primer Concurso de Acordeoneros y el 30 de abril de ese año, Alejandro Durán, para orgullo y gloria del folclor, se coronó como el primer Rey Vallenato, en medio de la alegría de un pueblo, que, con pañuelos blancos ratificó la magistral interpretación que hizo de los cuatro ritmos, destacándose "Alicia Adorada" y "Mi Pedazo de Acordeón". Rafael Escalona Martínez, el más importante compositor vallenato, fue pilar fundamental en este primer festival. Esta historia nos ha tocado vivirla y escribirla; año tras año y éxito tras éxito la música de nuestros acordeoneros, cajeros y guacharaqueros, el talento de nuestros compositores y la inspiración de nuestros verseadores, han ido traspasando las fronteras locales e internacionales para proclamar en otras latitudes los triunfos de Alfredo Gutiérrez, el Binomio de Oro, Jorge Oñate, Diomedes Díaz y últimamente Carlos Vives y el Cocha Molina como testimonio.

Por: Cecilia Monsalvo Riveira   

    Hace un siglo ya florecía en diversos lugares el canto vallenato. Como sabemos, resulta inútil e imposible atribuirle una sola cuna. La extensión de la gaita por toda la Provincia había abierto ya las puertas a la incorporación del acordeón en el conjunto instrumental vallenato. Incorporación que, como es obvio, no se produjo simultáneamente en todos los puntos, sino de manera paulatina.

        El proceso pudo tomar hasta tres o cuatro decenios, pues el acordeón empezó solitario su carrera por la comarca. El propio Emiliano Zuleta Baquero recordaba en entrevista con Tomás Darío Gutiérrez que «antes uno tocaba solo, sin caja ni guacharaca». Zuleta Baquero, nacido en 1912 en la zona central, aludía a las postrimerías de los años 20; para entonces ya hacía décadas que el acordeón, como sucedáneo de la gaita o carrizo, se acompañaba de caja y guacharaca en otros lugares de la Provincia.

        El matrimonio entre los tres instrumentos fue un efecto social y popular. Esto es, se produjo en reuniones de gente llana: parrandas, cumbiambas, fiestas y merengues, que no eran sólo un ritmo sino un tipo de jolgorio. Francisco «Pacho» Rada, autor de «El caballo Liberal», recuerda que, ya por los años 30, «en cada cantina tenían un acordeón, una caja y una guacharaca para que tocaran los acordeoneros».

        El vallenato surgió de abajo y tardó más de medio siglo en adquirir rango social. Era, como lo sostenía Ursula Iguarán, una música perniciosa y popular. 

Las colitas

       Uno de los escenarios donde empezó a codearse el vallenato con la música que escuchaba y bailaba la burguesía -valses, mazurcas, canciones napolitanas- fue el de las colitas. Era este el nombre que recibían las «colas» o finales de fiesta de la clase adinerada: bodas, bautizos, cumpleaños, festejos religiosos... Durante el sarao, mientras los señores se divertían con la música europea que interpretaba una precaria orquesta provinciana, los trabajadores pasaban la fiesta en la cocina y los galpones a punta de acordeón, guacharaca y caja. Despachada la orquesta, los de atrás eran invitados a pasar adelante, y patrones y vaqueros se sentaban a tomar y cantar juntos.

        Se ha discutido acerca del papel que cumplieron las colitas en esta historia. Algunos dicen que estos remates de fiesta fueron el pabellón de maternidad del vallenato, pues combinaron ritmos europeos y nativos: entre ambos dieron a luz los aires vallenatos. «Las colitas son el ancestro directo del vallenato moderno», afirma López Michelsen.

        Pero parece más acertado pensar que las colitas no ayudaron a formar el género, sino a divulgarlo. Para empezar, esta clase de fiestas improvisadas no se conocieron en toda la región, sino tan sólo en la zona del Valle de Upar. En El Paso no hubo colitas. En muchos lugares del río tampoco. Y, por otra parte, los historiadores indican que las colitas surgieron a comienzos del siglo XX, cuando ya el vallenato había empezado a coger ritmo con el trío del instrumental clásico. 

Piquerias

        En cambio, piquerias y retos sí constituyeron desde el principio uno de los más efectivos moldes de creación, propagación y desarrollo del vallenato. La leyenda de Francisco el Hombre habla de su desafío con el diablo, a quien únicamente logra derrotar cuando le canta el Credo al revés. Los grandes acordeoneros viajaban durante días para acudir a piquerias concertadas de antemano o a través de recados, como lo atestigua «La gota fría»:

Acordáte Moralitos de que aquel día

que estuviste en Urumita

y no quisiste hacer parada.

        El Moralitos del paseo es Lorenzo Morales, entrañable acordeonero y compositor, a quien no se le ha dado oportunidad equitativa de defenderse de la andanada de Emiliano. Pero lo cierto es que él también tiene un guante que lanzarle a quien lo ha apaleado en medio planeta, como lo demuestra en «Rumores»:

Yo no sé lo que le pasa a Emiliano,

yo no sé lo que le pasa a Zuleta,

y ese miedo que me tiene

de mandarme la respuesta.

        Otras veces el mano a mano surgía espontáneo, como fruto de las circunstancias del momento, tal cual le ocurrió al belicoso Emiliano con su propio hermano medio, el acordeonero Toño Salas:

Una tarde en Villanueva

se quiso Toño lucir conmigo.

Y acaba advirtiéndole en «El gallo viejo» que no le recomienda «andar en piquerias con el viejo Mile».

        También Luis Enrique Martínez, apodado 'El pollo vallenato', era hombre de duelos, como lo proclama altanero en el merengue «El gallo jabao». Allí anuncia que a nadie le tiene miedo y que está bien armado para el combate:

Toco los pitos bonito;

toco los bajos sabroso;

soy un gallo peligroso

con la espuela y con el pico.

        La historia del vallenato registra piquerias legendarias, como las de Francisco Moscote Guerra (el verdadero Francisco el Hombre) y Abraham Maestre; el mismo Abraham Maestre y Cristóbal Lúquez; Víctor Silva y Octavio Mendoza; Emiliano Zuleta y Chico Bolaños; Samuelito Martínez y Germán Serna; Samuelito y Náfer Durán («larga y fea -según Samuelito-, donde hubo hasta privados y heridos»); Eusebio Ayala y Luis Pitre (miembro de una respetada dinastía de músicos); Octavio Mendoza y Eusebio Ayala; Eusebio Ayala y el Mocho Mon, un 15 de mayo en Rincón Hondo.

        Aunque se mantiene como apartado del Festival Vallenato, la piqueria completa -con cantos compuestos ex profeso y versos improvisados en el duelo- es cosa del pasado. «La gota fría» data de 1938, y de la misma época es el reclamo de Moralitos: hablamos de historia antigua. De vez en cuando se presenta algún mano a mano de acordeoneros, pero estos enfrentamientos sólo atienden a su capacidad como intérpretes. 

Las parrandas

Dice «Los dos amigos», un paseo de Alejo Durán:

Cuando yo llego a San Juan

hago mi parranda buena...

Cuando quiero parrandear,

gran amigo es Mane Sierra.

        La parranda acabó por transformarse en la ocasión social para cantar y escuchar vallenatos. Se fue despojando de los bailes de la cumbiamba, de los coros y palmas de la tamborera y del bochinche de los merengues --en el sentido de juergas--, hasta quedar convertida en lo que sigue siendo: una reunión que gira en torno a la música para oir.

        La parranda ha desarrollado sus propios protocolos. En ella se presta atención primordial al que toca y al que canta, por lo cual están mal vistas las conversaciones y charlas marginales; en la parranda no se baila; no hay horarios, y a lo largo del tiempo de duración, que puede ser de varios días, se come en forma continua-de preferencia chivo y queso salado- y se bebe en forma abundante -de preferencia whisky-; ningún asiento puede dar la espalda a otro; y no se permiten más instrumentos que los tres tradicionales, o, cuando más, se hace la concesión ocasional a una guitarra. Hasta Alfredo Gutiérrez, un acordeonero tremendista capaz de meterle fagot o trombón a un merengue, se pone serio y toca dentro de los preceptos tradicionales cuando acude a una parranda en toda regla.

        No es necesario, eso sí, quitarse el sombrero. Alejo Durán y 'Colacho' Mendoza nunca se lo quitaron. Y se bebe, pero no es obligatorio hacerlo. Dagoberto López, un compadre de Leandro Díaz, no tomaba trago en las parrandas, según lo cuenta el autor en el merengue «La parrandita». Durán tampoco lo hacía. Su idea de las parranda es la que consigna en «Los dos amigos»: «Con Lizardo la paso mejor:/ él pasa tomando, yo toco acordeón».

        Una parranda de verdá-verdá no se limita a escuchar cantos. Las circunstancias reales y las anécdotas que inspiraron algunos de los cantos también forman parte de la fiesta. El propio Rafael Escalona, dios mayor de la crónica y las narraciones de episodios y costumbres, afirma que «muchas veces la historia del canto es mejor que el canto». No es menos cierto que muchos cantos adquieren una tercera dimensión cuando se conoce su historia, sus símbolos, sus claves internas. No es lo mismo escuchar «El gavilán cebao» con la idea de que se trata del cuento de un ave rapaz, que oirlo a sabiendas de que es el relato metafórico de las aventuras eróticas de un cura. Mejor aún si uno sabe quién era el cura. El acordeonero, el cantante o algunos de los parranderos suelen aportar información sobre el caso. Todo esto surge en la parranda pero, por supuesto, permanece oculto en discos, rumbas de caseta o conciertos de estadio.

        Con sus peculiares normas de cortesía, cultivadas silenciosamente por el pueblo que las inventó, las parrandas fueron el principal medio de comunicación del vallenato hasta la llegada del disco, la radio, la fiesta, la tarima, la caseta, la televisión y el concierto. A diferencia de las colitas, las parrandas no han desaparecido: se conservan intactas en muchos lugares de la Provincia. Ellas siguen representando el legítimo medio ambiente social del vallenato, su perfecto microclima. 

Las migraciones

        La música vallenata empezó a darse a conocer por fuera de su geografía durante los años 20 y 30, época dorada de la Zona Bananera del departamento del Magdalena, al sur de Santa Marta.

        Los trabajadores acudían a prestar su brazo a la United Fruit desde todos los rincones del país, y aún desde otros lugares del Caribe. Allí llegaron los negros jamaiquinos o Jamaican, más negros -por más puros- que los de la Provincia. Esto los hizo figurar, a los ojos del pueblo, en una categoría especial: los «negros yumecas», que es como Emiliano llama a Lorenzo Morales. La abigarrada mezcla de trabajadores permitió que los cantos de los oriundos de la Provincia encontraran oídos dispuestos a escucharlos y repetirlos más tarde en otros puntos del mapa.

        Uno de los focos de esta música en la Zona Bananera fueron las eufemísticamente llamadas «academias de baile». Estos locales, que en realidad cumplían una función de desahogo sexual, hicieron eco a cierta música pícante que surgió como ambientadora de funciones, pero también a no pocos merengues y sones que recorrían la región.

        La segunda ola migratoria atrajo a los cosecheros del interior a las puertas mismas de Valledupar. Fue cuando decayó el banano y surgió el algodón como cultivo redentor. Quedaba de esta manera conectada con inmigrantes del interior del país una región que durante años permaneció prácticamente aislada. Los trabajadores que llegaban para las temporadas de recogida regresaban a sus comarcas natales, y llevaban consigo algunos ahorros y costumbres de la Provincia. Entre otras, por supuesto, su música.

        Hubo un tercer movimiento migratorio, de índole elitista, reducido en sus proporciones pero importante en su influencia, que abrió las puertas de los altos salones de Bogotá a la música vallenata. Ocurrió durante los años 50, cuando un grupo de jóvenes vallenatos pertenecientes a familias ricas y rancias -Molina, Villazón, Castro, Murgas- viajó a realizar estudios universitarios en la capital. Allí conocieron a condiscípulos de la alta sociedad bogotana -Lozano, Herrera, Rivas, Santamaría- que se fascinaron con los cantos de su región que entonaban los vallenatos en las reuniones cachacas.

        Víctor Soto, que más tarde se marcharía con su acordeón a Nueva York, formó con el cantante Pedro García , el guitarrista Otoniel Miranda y otros compañeros el conjunto «Los universitarios», que cantaba vallenatos por la capitalina Radio Santafé.

 

Historia del Acordeon en el folclore del Vallenato

Del Akordion Tornillo e' Máquina al acordeón 5 Letras

        El acordeón es un instrumento de viento, portátil, de música popular, compuesto por un sistema de lenguetas metálicas, puestas en vibración porun fuelle insufladordeaire, que se acciona entre los brazos y dos teclados: uno para la melodía (mano derecha)y otro para los acordes fundamentales, acordes de  séptima y baja (mano izquierda).

        Fue inventado en Alemania en el año 1829 por el austriaco Kiril Damian y perfeccionado porel francés Buffet. Tuvo mucha acogida  en los países del centro de Europa, especialmente en Francia e Italia a  mediados del mismo siglo, este último pais fue el  que más lo comercializó.

        Inicialmente fue considerado el compañero inseparable de marinos y campesinos del  viejo mundo. Este instrumento asoma al Valle de Upar en las últimas dos décadas del siglo XIX. En los primeros veinte años del presente siglo fueron promocionados y comercializados dos tipos de acordeones: el germánico (Tornillo e' Máquina) que tiene dos teclas de bajo cuchara y una o dos filas de botones al lado derecho, y el tipo italiano o vienés (el Espejito) con cuatro botones de bajoy una o dos filas de botones al lado derecho. Del año 1936 en adelante comienzan a Ilegar los Morunos, Guacamayos, ClubTercero y sus congéneres. Al promediar los años cincuenta aparece el G C F y A D G y en los sesenta comienza a reinar el Cinco Letras con su séquito de técnicos de acordeones que han obtenido de la musicalidad de éstas, variables maravillosas.

        Llegó sin ningún propósito, pero hay un dicho popular que dice: "Al que le van a darle guardan", asíde sencillo, encontró una estructura musical formada durante muchos siglos producto de la trietnicidad, y su asentamiento le permitió liderar la unidad musical de los tres continentes y convertirse en el instrumento alma y vida de un pueblo. Fue acogida con afecto. Coaduyaron para que reemplazara al carrizo, gaita, o flauta, como se le denominara a este aerófono compañero de la caja y la guacharaca en otros tiempos, los siguientes juglares: José León Carrillo, Luis Pitre, Sebastián Guerra, Rosendo Romero Villarreal, Efraín Hernánder, Santander Martínez, Pedro Nolasco, Andrés Montufar y Francisco El Hombre, entre otros. A cada uno como le fue Ilegando lo fue cogiendo, le fue sacando y lo fue tocando.

        Las siguientes marcas han sido las más conocidas en la región: Regal, Coches, Paola Soprani, Delicias, Rigoletto, Honner (la reina del vallenato), y las últimas: la marca Saltarelle fabricado en Francia, trae micrófonos incorporados, luce en distintos colores y es comercializado en Colombia por Antonio Rivas, un chocoano que reside en Paris; la criolla Sincelejana que inicialmente se conoció como Bar Pos pero que ahora se denomina Ruffi elaborados por Rufino Barrios, y la más reciente, la italiana Gabbanelli de visos relucientes y tonalidades armonizadas por cambios, fue adquirido por Emilianito Zuleta Díaz, talentoso acordeonero de nuestro folclor.

        Muchas denominaciones son producto del ingenio de sus intérpretes, según el motivo que representan, la similitud con otro elemento y hasta la subjetiva comparación. Los calificativos más comunes son: El Tornillo E' Máquina, El Espejito, El Marca Venao, El Guacamayo, El Moruno, Acordeón de Cuchara, Acordeón de Tembladera, Acordeón de Aumento, Tu Ten Khamen, Barrilito, Acordeón de Caballete, Acordeón de Trompito, Club Tercero, Club Segundo, Acordeón de Cambio, Acordeón de Palanquita, Los Melodiones, Simila y El Colibrí.

        Además tenemos los comercialmente conocidos donde se ejecuta la música vallenata de hoy que nos indican con sus letras el contenido de su musicalidad en notas, así: G C F (Sol Do Fa), A D G (La Re Sol), Cinco Letras o B Es As (Si bemol, Mi bemol, La bemol)y otras.

        Hoy tres casos especiales que vale la pena resaltar por la importancia de sus dueños.

        Lorenzo Morales, por los años 1 942 a 1943, época en que ya gustaba, tenía fama y los demás le tenian rabiecita, como él lo manifiesta. Luego de pasar una noche amarga en el barrio La Garita donde las Rojas y en el Cañaguate porque los acordeoneros de las cumbiambas y merengues no quisieron prestarle el instrumento, entre ellos Alberto Pertuz, resolvió amanecer a palo seco en la plaza con los Galindo y los Nieves a esperar las siete de la mañana para ir a la tienda "La Nueva Paciencia", de don Jacob Lúquez, a comprar uno que sus amigos le hab ían of recido. Lo solicitaron y por dos oportunidades el dependiente le trajo de los de un teclado aue no le austaron porque eran de los mismos que había usado, entonces el propietario le dijo: "Te voy a sacar uno que si te va a gustar, vale veintisiete pesos". Trajo un Moruno de dos teclados y ocho bajos, color negro con  amas blancas, madera reluciente - "se podía uno af eitar - era una lindura, era un lujo, al verlo yo lo puse "Blanca Noguera" distinguida dama de Valledupar, de belleza sin igual y esposa de Santander Araújo, mi gran amigo, así como lo era Virgilio Baute, el doctor Molina y su esposa Mercedes".

        Emiliano Zuleta Baquero tuvo conocimiento del acordeón de Moralito, los jagüeros amigos de Zuleta se reunieron, le propusieron a Pablito López (de los primeros Pablos) le vendiera el acordeón que era de segunda, se cerró el negocio, también era de dos teclados y tuvo un valor de veinte pesos. Ya Emilianito tenía la rasquiiiita con Morales y para estar en la tónica bautizó su nuevo instrumento como "La Morena".

Morales tiene un acordeón que llaman "Blanca Noguera"

y yo también tengo el mío que se Ilama "La Morena·

        Fue con este acordeón que se acompañó el Viejo Mile para hacer la inmortal obra "La gota fria". El dinástico Juancito López, en La Paz, poseyó un acordeón que le puso "El tigre de la montaña", porque tenía unos bajos roncos y profundos como el rugido de este felino. El Tornillo E' Máquina, por ser uno de los primeros acordeones que Ilegaron a nuestra tierra, merece hacerle su descripción.

        Es un acordeón diatónico de tipo germánico con dos teclas de bajo cuchara y una o dos filas de botones en el lado atiplado, con teclado abierto o cerrado equipado con dos, tres o cuatro válvulas o pistones -que algunos dicen eran las parecidas al tornillo de máquina, otros opinan que era que traian unos tornillos por donde desarmarlos muy parecidos al anteriormente mencionado- cuando todas las válvulas están hundidas, naturalmente, la dulzaina no suena. En el modelo con dos válvulas, con una levantada, un tono de la dulzaina suena. Con la segunda válvula levantada, otro tono de la dulzaina opera tornándose ligeramente como una variante no lo suficientemente discordante pero adecuada para proveer un efecto trémulo y placentero. En el modelo con tres válvulas la tercera opera un tono de la dulzaina afinando un octavo más bajo que el tono operado por la válvula número uno, y en el modelo de cuatro, la cuarta opera otro tono de la dulzaina afinando un octavo más alto que el tono operado por la válvula número uno. En el argot de los técnicos nuestros esto quiere decir que se cambia de sonido natural a sonido tapado, armonizado y trans portado grueso. La cerradura está en la mitad del acordeón. Como punto de apoyo trajo una trenza de cuero afianzada en el centro del diapasón que le llaman manigueta.

( Por Alberto "Beto" Murgas para la revista del XXIX Festival Vallenato )

ANATOMIA  

       La estructura de las diferentes partes de un acordeón está conformada así: el diapasón que también se conoce como cabaIlete o peaña, doscajas de resonancia forradas con nácar, un fuelle, ochentaesquineros, dos teclad0s o mecanismos, treinta y un botones melodiosos, doce bajos amoniosos, cuarenta y tres resortes, cuarenta y tres tapas de teclas, trescorreas de apoyo, doscorreas pera cerradura, unguarda polvo o parrilla, un bota viento, dosdulzainas o violinas conformadas por cinco peinillas en el lado derecho y en estas ciento ochenta y seis lenguetas metálicas o pitos y noventa y tres planchas de melodías o notas, y en el lado izquierdo dos peinillas y en estas setenta y dos lenguetas y treinta y seis planchas de armonías o bajos, finalmente, las badanas en sus respectivos pitos y dos marcos de madera adheridos al fuelle.

PROYECCION

       Hemos recorrido gran parte del universo,tenemos reconocimientoen el mismo y poseemos títulos nobiliarios con el acordeón.

        En el año 1982 los hermanos Zuleta deslumbraron al Rey de Suecia cuando fueron invitados por Garcia Márquet a recibir el premio Nobel de Literatura, Israel Romero se coronó campeón mundial del acordeón en 1988 en E.E.U U., lo mismo hizo Alfredo Gutiérrez después en la cuna de este instrumento - Alemania - y en Valledupar, por el hecho de demostrar ser el mejor en su interpretación, hasta ahora somos súbditos de veinticuatro Reyes y un Rey de Reyes.

        La intimidad afectiva del músico por su acordeón ha sido demostrada y puesta al descubierto con he rmosas melodías.

Este pedazo de acordeón
donde tengo el alma mía
también tengo mi corazón
y parte de mi alegría
Por si acaso yo me muero
les voy a pedí un favor
me llevan al cementerio
este pedazo de acordeón.

        Otro aspecto importante para destacar es lo siguiente. A raíz del bloqueo comercial generado como consecuencia de la segunda Guerra Mundial, este instrumento desapareció por mucho tiempo. Se crea la necesidad de arreglar los acordeones en mejor estado con los pitos de los más viejos, los cuales finalmente también se agotan y es cuando aparece el ingenio del arreglador hoy conocido como técnico de acordeones echando manos a los cachos del ganado, a los relojes de cuerda, a las Iáminas de acero, entre otros materiales, para hacer los pitos o lenguetas.

        Se destacan a través de la historia de este folclor como técnicos de acordeones los siguientes: El Ciego Buenaventura Rodriguez, Pedro Alfonso Rodríguez y Escolástico Romero, de Villanueva;

        Ambrosio Molina, de Fonseca; Carlitos Noriega, de La Paz; Pedro Mendoza y Emiliano Mendoza, de Caracolí - Sabana Manuela; Ismael Rudas (padre) de Caracolicito; Ovidio Granados (padre e hijo), Eudes Granados, Ildemaro Bolaño (padre) y Miguel Ahumada de Valledupar; Anastasio Molina, Rufino Barrios en Sincelejo; Alcides Moreno en La Gloria; Ramón Vargas de San Jacinto; Jorge Rojas en Bogotá, y Lucho Campillo en Nueva York (E.U.A:), entre otros.

ENLACES

Vallenato, ritmo y folklore

Discos de vallenato