Make your own free website on Tripod.com

LA CHARANGA HABANERA

         Los orígenes de la Charanga Habanera se remontan a 1988, cuando se reunió un grupo de diez jóvenes graduados de la Escuela Nacional de Arte y otros conservatorios cubanos con el fin de interpretar música cubana de los años 40 y 50 durante varias temporadas en el Principado de Mónaco. A principios de 1992, David Calzado, director del grupo, propuso la conveniencia de un nuevo formato: piano, teclado, pailas, congas, dos violines, dos trompetas, saxo alto, flauta y dos cantantes, con el fin de obtener una sonoridad más actual, la que distingue ya a la Charanga entre las orquestas cubanas.

      Además de su vestuario estridente y el contenido sensual de sus canciones, lo que más destaca del grupo es la versatilidad de sus integrantes, que se intercambian papeles con total naturalidad, de instrumentistas a bailarines y de bailarines a cantantes o a instrumentistas, creando una atmósfera espectacular.

      Gracias a sus dos primeros discos, Hey, you, loca (Magic Music, 1994), y Pa' que se entere La Habana (Magic Music, 1995), la Charanga consiguió situarse entre los tres grupos más solicitados en Cuba y ser el que más actuaciones realizó en Europa entre 1996 y 1997, con giras de más de cincuenta conciertos por España, Francia, Italia, Suiza, Reino Unido, Holanda, Bélgica, Alemania y Suecia. Canciones de gran éxito como Me sube la fiebre o, sobre todo, El temba, fueron el mejor combustible para su intensa andadura.

      Tras una polémica actuación en La Habana en el verano de 1997 que, al ser televisada, escandalizó a numerosos ciudadanos poco conocedores de la trayectoria del grupo por su alto contenido erótico, la Charanga fue vetada por el gobierno cubano por seis meses. Durante este período el grupo no pudo actuar en Cuba ni tampoco viajar al extranjero.

      Recientemente han publicado su tercer disco, Tremendo delirio (Magic Music/Universal, 1998), que incluye los éxitos Lola y Dime que te quedarás, y también una versión del tema de Ketama No estamos locos.(Son Productions-1998)

      Junto a Manolín "El Médico de la Salsa", la Charanga Habanera ha recogido el testigo de los Van Van o NG La Banda, hasta convertirse ya en otro fenómeno de masas para la juventud cubana. Una maxibanda que supera la docena de integrantes entre músicos, bailarines y cantantes que se intercambian todas esas labores con una rompedora imagen de raperos yanquees y la agilidad de los mejores acróbatas, por lo que pronto se les conoció como "los elegantes de la pista".En 1988 coinciden diez jóvenes graduados en la Escuela Nacional de Arte con la intención de recuperar la música cubana de los años 40 y 50. David Calzado, director de la Charanga, o "el copo" como él se autodenomina, propone en 1992 una formación estable que incluye teclados, pailas, congas, violines, trompetas, saxos, flautas y voces, con el propósito de obtener un sonido más actual, unido al costumbrismo de cantar la vida cotidiana cubana con el humor, la picaresca y la alegría que invade la isla a pesar de los pesares. Baste corno muestra su gran éxito "El temba", donde recomiendan a una mujer ambiciosa que se busque un temba (turista de mediana edad) que sea papiriqui (acomodado) y tenga wanikiki (dólares). En ese mismo disco "Pa' que se entere La Habana", con una paródica portada que semeja un billete de cien dólares presidido por la efigie de un Franklin pirateado, realizan una espléndida y personalísima adaptación del "Dime A" de Kiko Veneno. La Charanga ha recorrido ya medio mundo, de Chile a Finlandia, de Montecarlo, donde residieron un tiempo, a Bilbao (el último febrero animaron tres noches en el Garden con enorme éxito), y su música se pasea por la MTV a través de un spot para Benetton. No va a ser fácil pararles.

      Una quincena de músicos con vestidos colorados como los Americanos, zapatos Nike, Reebok o Adidas con un juego de escena espectacular en el cual domina una provocación sexual muy marcada : la Charanga Habanera ofrece una salsa agresiva, en la cual la sutilidad musical, a veces aproximativa, está paliada por una eficacia máxima.

      La percusión de los metales, la potencia del rítmico, un deseo afirmado de aferrarse en lo cotidiano de la juventud cubana les ha asegurado un enorme éxito en su isla natal. Sus maneras de muchachos terribles hacen pensar en los movimientos del rock, la integración del rap en su música seduce a los jóvenes cubanos - que viven el régimen como algo asfixiante - en sus aspiraciones en cuanto a los productos americanos y al modo de vida yankee.

      Las palabras de las canciones están en el tono, y esta precisión en su manera de sentir la época hace de ellos los portavoces de una juventud descompuesta, sin presente ni porvenir, que se reconoce en ellos.

      En eso, son los dignos descendientes de NG La Banda, que abría unas cuantas brechas hace unos años.

      Siempre en la línea roja, están a la vez cortejados por el poder y tropiezan contra este mismo régimen, así como ocurrió en un concierto en el cuadro del muy oficial decimocuarto Festival Mundial de la Juventud en La Habana en agosto de 1997, y del escándalo que siguió.

      En el extranjero, su presencia escénica, sus conciertos muy visuales dejan, en general, boquiabierto a un público poco avisado.

      En 1998, el grupo estalla : David Calzado, líder y propietario del nombre, acompañado por Michel Marquéz (uno de los cantantes), crea una nueva Charanga Habanera formada por nuevos músicos.

      En cuanto a los demás, entre los cuales Mario "Sombrilla" Jiménez (otro de los cantantes), intentan una aventura disidente agrupándose bajo el nombre Charanga For Ever. (Sitio Hot Salsa)

      La orquesta más polémica de Cuba retrata la realidad de su país, donde los ideales revolucionarios flaquean ante la urgencia de conseguir dólares.

      Rica historia la de La Charanga Habanera. En sus 10 años de biografía están las claves de lo ocurrido con la sociedad cubana en el durísimo periodo especial: contradicciones, paradojas, discrepancias entre la realidad y el discurso oficial. Ésta es la orquesta que sirvió de cabeza de turco para que las autoridades mandaran una seria advertencia al pujante movimiento salsero. Las mismas autoridades que, conscientes de su popularidad, exigieron que grabara un tema recomendando el uso del condón. Se hizo naturalmente, aunque el mensaje no sea asumido por el propio autor: "Yo no uso preservativos. Ya sé lo del sida, pero ningún conocido mío ha muerto de eso".

      Cuando surgió, en 1988, la agrupación de Calzado era una charanga tradicional. Una propuesta nostálgico que animó durante cinco temporadas el Sporting Club, en Montecarlo.

      Trabajo cómodo, pero, en 1992, Calzado decidió dejar de ser rappers tropicales.

      La impecable orquesta de sociedad se transformó en un espectáculo casi circense. Implacables coreografías, intercambios de instrumentos, exhibiciones de energía multicolor. Y la música, esa gomosa y populista salsa a la cubana. Calzado es muy cuidadoso a la hora de las denominaciones: "Lo que hacemos es diferente de la salsa de Nueva York o Puerto Rico, por no hablar de lo que antes se tocaba en Cuba. Pero no es un género nuevo, más bien habría que hablar de una oleada de orquestas que venimos de La Habana. Parece que hay una decisión de bautizarlo como timba, aunque, en lo personal, no me gusta la palabra".

      Calzado establece la jerarquía de la timba: "Juan Formell (Los Van Van) y Chucho Valdés (Irakere) cambiaron la música cubana en los setenta, al asimilar los instrumentos electrónicos y el jazz. En sus agrupaciones estuvo José Luis Cortés, que realmente creó este estilo con NG La Banda en 1988. De NG La Banda ha salido Manolín, El Médico de la Salsa, ahora mismo lo más de Cuba. Unos suben y otros bajan, pero entre los grandes estamos todos junto con Issac Delgado y Paulo FG. No, Adalberto Álvarez no toca timba, es un sonero moderno.... y el autor cubano del que se han hecho más versiones en el Caribe. Detrás hay tremendas orquestas que no han captado el gusto del gran público. Por ejemplo, Klimax, seguramente lo más potente de Cuba. Y Bamboleo, Son Damas, Manolito y su Trabuco, Rojitas...".

      Esta primera división de la timba -"lo correcto sería llamarla música popular bailable cubana, pero..."- es actualmente hegemónica en la isla: "La nueva trova ha desaparecido. Bueno, Silvio y Pablo llenan, pero una vez al año. ¿El rock? No es original, no corre por la sangre cubana. El éxito nuestro ha sido una exigencia del pueblo, la radiodifusión se ha tenido que plegar a lo que pedía la calle. El éxito de Compay y los soneros viejos también les ha cogido por sorpresa. Han sido disqueras de fuera las que han apostado por ellos. Yo me alegro de que Compay triunfe a los 90 años, pero no creo que sea uno de los grandes de¡ son, es simplemente el que ha sobrevivido. Me molesta, eso sí, que se le apoye para decir subliminalmente que lo que se ha hecho, después de la Revolución no sirve para nada. Aquellos músicos tenían mucho sentimiento, aunque el sistema de entonces no les permitiera adquirir educación musical. Pero nosotros no somos como ellos: sería como viajar en un carro con caballo cuando tienes coches y aviones".

      Sin pudor, Calzado reconoce que le hubiera gustado funcionar como violinista clásico "pero no hay mercado en Cuba para eso". De la misma forma, confiesa que su dieta musical hogareña no es precisamente salsera: "Oigo, a Nat King Cole, Oscar Peterson, Keith Jarrett, Stevie Wonder. Ahora mismo iría a comprarme el nuevo disco de los Rolling Stones o el último vídeo de Michael Jackson. La salsa actual es demasiado monótona, cambias el cantante y todo suena idéntico. De los artistas de Miami no me gusta que metan letras políticas. Para mí, la ideología no debe mezclarse con la música".

      Sin embargo, las crónicas cubanas de la reciente gira estadounidense de La Charanga Habanera mencionaban que dedicaban los conciertos a los últimos triunfos diplomáticos de Castro: "Eso fue un invento del corresponsal, seguramente quería lavar nuestra imagen ante el Gobierno cubano. ¿Cómo vamos a hablar de la ONU y ponernos luego a cantar Hey, you, loca!?".

      El concierto de La Charanga Habanera era uno de los actos masivos del Festival de la Juventud del pasado verano en la Habana. El grupo imitó a No estamos lokos- hasta la actriz Victoria Abril, "que es nuestra mayor fanática". Calzado se lo tomó con calma- "Disfruté las primeras vacaciones en muchos años". Y desoyó los cantos de Sirena: "No he pensado en marcharme de mi país.

      En diciembre de 1998, llegó la noticia a España de que el grupo estalla : David Calzado, líder y propietario del nombre, acompañado por Michel Márquez (uno de los cantantes), crea una nueva Charanga Habanera formada por nuevos músicos.

      En cuanto a los demás, entre los cuales Mario "Sombrilla" Jiménez (otro de los cantantes), intentan una aventura disidente agrupándose bajo el nombre Charanga For Ever.