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BUENAVISTA SOCIAL CLUB ANUNCIAN SU SEPARACION

Lamentablemente, los grandes talentos del Buena Vista Social Club han decidido separarse y continuar sus caminos de manera individual, según informa una importante agencia noticiosa.

Si bien la noticia no sorprende, sí entristece. Los solistas Rubén González, Ibrahim Ferrer y Omara Portuondo, así como los 25 músicos que los acompañan en escena, concluirán su gira mundial en Valencia, España, en la Plaza de los Silos en Burjasot este próximo 31 de mayo.

Así, los años en los que el mundo recordara, y algunos apenas conocieran, la música tradicional cubana, se ven finalizados. Los que algunas vez sintieron la piel erizarse al escuchar a estos talentos en vivo, podrán regocijarse y presumir que alguna vez fueron testigos de este derroche de vida de los veteranos artistas del Buena Vista Social Club.

El concierto de cierre de la gira y de actividades del Buena Vista, será en el conjunto monumental de la ciudad de Burjassot, en Valencia. Dicho recinto tiene más de 400 años de antigüedad y se espera que sea un lugar digno de tan importante fecha en la historia musical de Cuba.

Antes de actuar en esa ciudad española, el Buena Vista Social Club estará presentándose en las ciudades francesas de Burdeos, Arls y Niza, además de Bruselas, Bélgica; Salzburgo, Austria; Budapest, Hungría y Sevilla, España.

Actualmente, todos los solistas que viajan como el Buena Vista Social Club han lanzado sus propios materiales solistas. El más reciente de ellos fue el de Rubén González, quien hace unos meses puso a la venta su ‘Chanchullo’ en donde colaboraron otros miembros de la agrupación.

El Buena Vista tiene programada una actuación en el Hollywood Bowl el domingo 15 de julio. Aún no se anuncia qué sucederá con este concierto que ya tenían agendado.

        Rescatados del olvido de la Historia por Win Wemders y Ry Cooder, los viejos troveros cubanos viven su momento de gloria por todo el mundo. Y tocó el regreso, y el éxito les acompañó en un concierto memorable en el auditorio Karl Marx de la ciudad de La Habana.

        Los protagonistas de una de las resurrecciones artísticas más sorprendentes de la historia de la música cubana ofrecieron un memorable concierto en La Habana, tras el sensacional triunfo mundial del disco que los reunió, Buena Vista Social Club.


       
El bolerista Ibrahim Ferrer, el pianista Rubén González  y la cantante Omara Portuondo fueron tres de las grandes estrellas del disco Buena Vista Social Club que participaron  en el primer concierto de los veteranos artistas en La Habana. Durante más de dos horas acompañados por un grupo de estelares intérpretes de la música tradicional cubana desataron la euforia del público que abarrotó el teatro Karl Marx, con capacidad para 5.000 personas.

       
Lo mismo el conocido cha-cha-cha La engañadora o los sones El cuarto de Tula y No me llores, pusieron en pie a los asistentes que corearon los estribillos de las canciones y bailaron al ritmo de una descarga sonera de lujo. Junto a Compay Segundo -el trovador más viejo de Cuba- y los cantantes Elíades Ochoa y Pío Leyva, también ya en la tercera edad, entre otros músicos de diversas generaciones, recuperadas del olvido y el retiro, todos integraron el conjunto artístico que ha fascinado al mundo con el disco Buena Vista Social Club, que ganó en 1997 el premio Grammy, dentro de la categoría de música tradicional.

       
Al concierto de La Habana se sumaron el trompetista Manuel Guajiro Mirabal, y el gran contrabajista Orlado Cachaíto López, y ambos aseguraron, minutos antes de subir al escenario del Karl marx estar "encantados de poder compartir de nuevo nuestra música con nuestro compatriotas".

       
El pianista Rubén González, a sus 83 años, asegura que "no canto pero sí siento la melodía", mientras parece acariciar el teclado cuando interpreta Libre de pecado, del desaparecido compositor Adolfo Guzmán. El hombre-piano, como ha sido denominado, es el último de una generación de una generación de músicos, cuando el piano era el instrumento líder -que hacía el ritmo- en importantes orquestas de los años cincuenta.


        Ibrahim Ferrer, que ha sido comparado con Nat King Cole y Frank Sinatra, se enteró el pasado fin de semana a su llegada de España, que tenía programado un concierto para este viernes en La Habana,  "Me sentí muy contento, aunque a mí me sorprendió. Espero que tenga bastante aceptación", afirmó Ferrer, antes de conocer lo que iba a ser uno de los mayores éxitos de su carrera musical de muchas décadas.

       
El famoso cantante de 73 años que asegura es un orgullo para él que le pregunten la edad, comenta que "es mucho el trabajo. Nosotros no paramos aquí, pero creo que a partir de ahora el público cubano va a vernos más seguidamente". Acaba de realizar una gira por España y ya está preparando las maletas para viajar el próximo lunes a Japón. Después tiene en su programa de actuaciones a Brasil, Argentina, Chile y Estados Unidos.
    

 No sale de su asombro cuando piensa que se había jubilado allá por el año 1993, y a partir de entonces se estaba dedicando a limpiar zapatos "para buscarme alguna platica, porque fumo y me daba mis tragos". Ferrer explica que se había distanciado de la música porque "me había desencantado. Me decían que yo no servía para cantar boleros. A mí siempre me gustó cantar boleros y desde que empecé en la música había interpretado números movidos".
Pero un avispado músico cubano, Juan de Marcos González, tuvo la idea de reunir a un grupo de soneros de varias generaciones y fue a buscar a Ibrahim González al popular barrio habanero de Jesús María donde vive para que participara en el proyecto que lo lanzó a la fama internacional.
"Juan de Marcos me fue a buscar para cantar María Caracoles, un número musical movido también. Y de no haberlo aceptado estaría todavía parado (en paro), limpiando zapaticos".

        Así le dio un vuelco la vida a Ferrer tras participar en la grabación de Buenavista Social Club con el sello discográfico World Circuit, en el que participó como productor el guitarrista Ry Cooder, ex integrante de la célebre banda de rock Paul Rever and The Riders. Y a partir de ese momento "el hombre que no sabía cantar boleros le está dando la vuelta al mundo como bolerista", señala. Ibrahim Ferrer, recién nominado para los premios La Gente de música latina en los EEUU, confiesa que piensa cantar mientras se sienta con "un poquitico de voz porque yo nací para esto".
        Sin embargo, este cantante dotado de unas impresionantes dotes vocales para interpretar boleros y sones, evidentemente disfruta esta de vuelta en los escenarios colocado en primeros planos del éxito.


La artista invitada del famoso disco, Omara Portuondo, se declaró "emocionada y satisfecha" del éxito que han tenido y asegura que este primer concierto del grupo en la isla "no va a ser el último". Omara, de 69 años, está promocionando actualmente su más reciente disco, La dama del Buena Vista Social Club, en el que canta a dúo con Ferrer el son No me llores más y una canción con Pío Leyva.

       
Cuando Juan de Marcos González los reencontró quizás nunca imaginó el alcance que tendría el rescate del olvido estas figuras de la música cubana. El resultado fue Buena Vista Social Club -título de un antiguo danzón- que se grabó en sólo 16 horas, ganador de un premio Grammy y otros galardones y del que se han vendido casi un millón de copias en todo el mundo, y cuyo tema más significativo es casi un himno de una manera de enteder la música y la vida.